El Sábado pasado fuimos con mi mujer e hijas a Rivoli en la noche.
El lugar esta muy lindo, despejado y la decoración esmerada y amable genera un ambiente cálido para estos frios días de otoño.
Esta habilitado para no fumadores y tiene una terraza que solo camina en la hora de almuerzo.
Al llegar, un gran mesón lleno de Panes gigantes que trozan en el acto y con diferentes cosas (olivas, tomate, queso, tinta de calamar, etc) deja ver detalles interesantes.
La carta de vinos es equilibrada en calidad y precio y el Pisco Sour estaba muy rico (alguien ya lo había dicho aca y lo confirmo)
Comenzamos con un antipasto de vegetales, jamón y mozzarella artesanal muy rica que llego casi de inmediato.
Pedimos gnoquis con salsa pomodoro y basilico (esplendida) que estaban realmente maravillosos, de papa suaves y a una temperatura y cocción perfectas. Ravioles con diferentes rellenos (carne Zapallo Ricota) todo muy muy rico.
Los postres son el toque final a una muy buena comida y el tiramisu esta riquisimo.
Un comentario final... la atención especialmente con mis hijas que son pequeñas (7 y 10) fue atenta cariñosa y complice.
Lo disfrutamos todos














Rivoli!